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Cambio Climático

La cumbre de cambio climático de Cancún ha servido para insuflar más aire a la burbuja del comercio de derechos de emisión de CO2.
(Tom Kucharz*) 5 de enero, 2011.- La cumbre de Cambio Climático finalizó dejando de lado las propuestas de la justicia climática, relacionadas con el límite del aumento de temperatura a 1,5ºC, la responsabilidad de los países más industrializados en cambiar su modelo de producción y consumo -basado en los combustibles fósiles- así como en la forma en que se lleve a cabo la financiación de la lucha contra la crisis climática, o sea la reparación de la deuda ecológica del “Norte” con el Sur Global.
La clausura de la 16ª Conferencia de las Partes (COP16) de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático en Cancún fue laureada como una “victoria”, un “paso adelante”, un “avance” o una “salvación del multilateralismo” por la mayoría de los gobiernos, observadores y medios de comunicación mainstream. Después del fracaso de Copenhague en 2009 y a raíz de los mensajes intencionadas de las grandes potencias, que anunciaron meses antes sus ’bajas espectativas’, y después de dos semanas de negociaciones el simple hecho de cerrar un acuerdo parecía suficiente. Lo que aparentaban como clamores de apoyo al texto de Cancún eran en realidad señales de desesperación y cansancio.
En relación con el proceso, aunque se habla de un rescate del multilateralismo, la aprobación fue lograda a través de negociaciones en grupos pequeños, reuniones informales y negociaciones ocultas, confrontando selectivamente a países o regiones entre sí, y usando mecanismos financieros para convencerlos de cambiar su posición. Este proceso lejos de ser democrático, reprodujo los esquemas de negociación de la Organización Mundial de Comercio (OMC), donde los intereses neoliberales de unos pocos se impone sobre las necesidades de la población mundial.
Como señalan algunas informaciones expuestas por Wikileaks, el mal llamado “Acuerdo de Cancún” no es el resultado de un proceso de consenso informado y libre, sino la consecuencia de una permanente ofensiva diplomática de EEUU y otras potencias, durante los meses previos a la COP16, y a puerta cerrada, torciendo el brazo y ofreciendo sobornos a los países pequeños para que se abstuvieran de su oposición al “No Acuerdo de Copenhague”.
Partiendo del hecho que EEUU es el mayor emisor de gases de efecto invernadero (GEI) per cápita en el mundo, nos debe alertar el hecho que el jefe negociador de EEUU, Todd Stern, aplaudió sin fisuras la propuesta de la presidencia mexicana de la COP16 y comentó que las “ideas que han estado como esceleto el año pasado [en Copenhague] y sin aprobarse, ahora son aprobados y elaborados”. Lo que significa que los resultados de las negociaciones en Cancún reflejan en sustancia los mismos resultados negativos del mal llamado “Entendimiento de Copenhague”. O sea, se ha llegado a convertir el ilegítimo y antidemocrático “No Acuerdo de Copenhague” en un acuerdo aprobado por mayoría -no por consenso como rigen las reglas de NNUU.
Entre los 194 países participantes, sólo Bolivia se atrevió a manifestar su discrepancia con el acuerdo (aunque Noruega matizaba después de finalizar la cumbre que la mayoría de la audiencia compartía las preocupaciones del país andino). Pero su voz quedó respaldada por las miles de personas que se manifestaron por la justicia climática, tanto en Cancún como en cientos de convocatorias alrededor del mundo. Bolivia defendió así en Cancún con dignidad y valentía una posición coherente y expresada por más de 30.000 participantes en la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático realizada en Cochabamba el pasado mes de abril.
El negociador de Bolivia, Pablo Solón, lo expresó con contundencia durante la plenaria final, que se alargó hasta altas horas de la madrugada del 11 de diciembre, cuando dijo que la única forma de valorar si el acuerdo tenía algún ’ropaje’ era analizando si incluía compromisos firmes para reducir las emisiones y si era suficiente para impedir un cambio climático catastrófico.
En Cancún se demostró una vez más que las grandes potencias y poderes económicos siguen sin tener ninguna voluntad política para responder a la urgencia de reducir sustancialmente sus emisiones de GEI para frenar los fenómenos climáticos extremos que están causando más de 300.000 muertes al año y millones de refugiados. Aunque se menciona la adopción de un segundo período de compromisos del Protocolo de Kioto, no se explicitan fechas ni mecanismos para que ello ocurra.
En definitiva, los países y las industrias más contaminantes, así como el capital financiero –los que más se han beneficiado de la destrucción del planeta y de la quema de los combustibles fósiles– consiguieron además de evitar cualquier compromiso vinculante de reducir emisiones de GEI, crear un fondo climático que será administrado por el Banco Mundial, así como legalizar nuevos mecanismos de mercado, que abren una nueva ola de privatización de bosques y expulsión de comunidades de sus territorios, además de crear nuevas burbujas financieras especulativas.
Si analizamos los textos tomados en consideración durante la plenaria final, se puede concluir que el “Acuerdo de Cancún” amenaza de muerte a millones de personas. Se limita a confirmar las promesas voluntarias, totalmente inadecuadas, de reducir las emisiones del 13 al 16% para 2020 que se plantearon tras las negociaciones de Copenhague. De concretarse lo alli planteado se habría provocado al final de siglo un calentamiento global de entre 4 y 5ºC. Valga recordar aquí, que los nuevos estudios científicos sobre los impactos del cambio climático concluyen que es necesario revisar el objetivo de aumento de temperatura de 2ºC, y rebajarlo hasta 1,5ºC. Porque un aumento de más de 1,5ºC ya tendría consecuencias catastróficas en la población y los ecosistemas del mundo.
Los estados poderosos y más contaminantes se han buscado rutas de escape posibles para evadir sus responsabilidades: El texto dice que las emisiones nacionales deben tocar techo lo antes posible, pero no especifica cuál es ese techo, cuándo es lo antes posible, ni cómo lograrlo y tampoco qué consecuencias trae a los Estados que no lo cumplan.

PAPEL MOJADO

El Acuerdo de Cancún asienta que se deben completar los trabajos para prorrogar Kioto lo antes posible para que no haya brecha entre el primero y segundo periodo de cumplimiento, pero no especifica cómo, cuándo ni quién. Se trata de una formulación de papel mojado. Japón, Rusia y Canadá se habían negado a aceptar un segundo periodo de cumplimiento, y sin embargo han aprobado el texto de Cancún, lo que prueba que Kioto está en vía muerta. La mención en el texto de Cancún del “Artículo 20, parafo 2, y Artículo 21, parafo 7 del Protocolo de Kioto” sirve como recordatorio clave que ningún país está obligado a establecer metas de reducción en la segunda fase de Kioto. Su inserción ha sido esencial para ganar el apoyo de Japón para el acuerdo de Cancún, han expresado fuentes de las delegaciones de los EEUU, Japón y la UE.
El texto de Cancún sólo son promesas vacías, sin valor jurídico, sobre movilizar fondos, reconocer la necesidad de reducir emisiones, abrir procesos, evaluar en el futuros. Sin embargo, incluye la creación de nuevos mecanismos de flexibilización y compensación (incluyendo nuevos mercados de carbono, tecnologías no probadas y el acaparamiento de tierras), para que los países puedan seguir contaminando y fingiendo que cumplen con sus compromisos de reducción. Por eso les interesa salvar del Protocolo de Kioto la base jurídica de los mercados de carbono para asegurar la continuidad y expansión de los mecanismos basados en el mercado, incluso después de poner fin a Kioto. Es la extensión de la lógica de la especulación financiera a las falsas “soluciones” al cambio climático, que hasta ahora sólo ha generado aumento de beneficios en manos del capital transnacional y han agravado las violaciones a los Derechos Humanos y derechos indígenas.
“La Convención de Naciones Unidas sobre Cambio Climático se ha convertido de facto en una nueva Organización Mundial de Comercio de Carbono”, señala acertadamente Silvia Ribeiro, del Grupo ETC, “los muertos los sigue poniendo el Sur global”. Al centrarse en los enfoques de mercado como el comercio de carbono, la convención se ha convertido en la “OMC del cielo”, argumentó la red Indigenous Environmental Network (IEN). “Los pueblos indígenas de Norte a Sur no se pueden permitir estas injustas y falsas ’soluciones’, porque el cambio climático está matando a nuestros pueblos, las culturas y los ecosistemas. Debido a que estamos en la primera línea de los impactos del cambio climático, llegamos a la COP16 con una llamada urgente de abordar las causas profundas de la crisis climática y con la demanda fundamental para redefinir la relación de la sociedad industrial con el planeta”, concluye el comunicado de Indigenous Environmental Network.
Desde el día de la apertura a los momentos de cierre de las negociaciones, las voces y opiniones disidentes fueron censuradas, silenciadas y varios activistas expulsados del recinto oficial de la cumbre. Las miles de personas que se reunieron en las calles de Cancún para rechazar los mecanismos de mercado y pidiendo el reconocimiento de los derechos humanos e indígenas, fueron ignorados.
Además, los países poderosos conseguieron debilitar y someter a los países del G77, en particular los africanos y la Alianza de Pequeños Estados Insulares (AOSIS, por sus siglas en inglés), con promesas de dinero insignificantes (en particular relacionado con los nuevos mercados de carbono basados en los mecanismos propuestos por NNUU de Reducción de Emisiones derivadas de la Deforestación y la Degradación de los Bosques – REDD) o con nuevas deudas financieras y condicionantes, como los créditos del Banco Mundial anunciados en Cancún, para que validen el falso acuerdo.
En relación con el financiamiento, aunque se aprobó la creación de un “Fondo Verde para el Clima”, no están garantizados los recursos, su origen ni la forma de implementarlos, la cantidad ofrecido es insuficiente para enfrentar realmente las consecuencias de la crisis climática (más de US-$ 275.000 millones al año). Sobre la decisión de transferir al Banco Mundial (BM), la gestión del nuevo fondo -de 30.000 millones de US-$ hasta 2012 y 100.000 millones de US-$ por año (a partir de 2020)-, es totalmente inaceptable y peligroso porque sus estructuras son antidemocráticas y sus programas siguen financiando grandes proyectos de combustibles fósiles que provocan más cambio climático.
En 2010 el Banco Mundial ha batido sus propios recórds en créditos para megaproyectos como centrales térmicas de carbón, oleo- y gaseoductos, refinerías y minería a cielo abierto, así como monocultivos agroindustriales como palma aceitera, entre otros. El BM ha generado el endeudamiento de los países del Sur y ha fomentado el modelo neoliberal en todo el mundo. Además, los países más vulnerables por el cambio climático son los menos representados dentro del BM y los que más necesidades tienen de acceder a los recursos. El Banco Mundial tuvo una destacada presencia en Cancún, aunque, obviamente, mucha actividad se llevó a cabo en la trastienda.
El presidente del Banco, Robert Zoellick, anunció un nuevo partenariado para la financiación para ayudar a los “países en desarrollo” establecer mercados de carbono. La iniciativa fue inmediátamente apoyado por Australia, los EE.UU. y la Comisión Europea. El Banco y otros poderes públicos y privados anunciaron un plan de trabajo para la Acción sobre “Agricultura, Seguridad Alimentaria y Cambio Climático”, que pretende “aumentar la productividad agrícola” (o sea una nueva “revolución verde”) y convertir diferentes “soluciones” del sector, como el secuestro de carbono en el suelo y el uso industrial de biomasa, en nuevos grandes negocios.
En Cancún se mostró una oposición contundente de las organizaciones sociales y también de muchos gobiernos del Sur a los mecanismos para la Reducción de Emisiones derivadas de la Deforestación y la Degradación de los Bosques (REDD) al considerarlos una privatización de los bosques y una falsa solución por retrasar las medidas que tienen que tomarse en los países emisores, como el abandono de las energías fósiles. Pero a pesar de ello, REDD fue aprobado en Cancún, lo que podría resultar en un despojo de tierras inmenso, violando gravemente los derechos humanos de millones de personas.
Zoellick fue muy claro en la defensa de un acuerdo internacional “REDD+”, incluyendo los nuevos negocios ligados a los servicios ambientales y la diversidad biológica, y anunció la “Iniciativa de Mercado de Vida Silvestre de primera calidad”. El Banco Mundial está creando nuevos vehículos de financiación para REDD+, incluido el BioCarbon Fund, el Forest Carbon Partnership Facility, el Forest Investment Program, conjuntamente con los bancos regionales y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP).
Se estableció un “comité de tecnología” eliminando las referencias a las barreras que constituyen las patentes y las reglas comerciales internacionales de propiedad intelectual para la transferencia de tecnología limpia al Sur y da amplia participación a las multinacionales para imponer sus tecnologías. Los derechos de los pueblos indígenas son mencionados decorativamente, sin efecto real.
Entre muchos otros resultados negativos destaca que los proyectos de captura y almacenamiento de carbono (CAC) sean ahora elegibles para créditos de carbono bajo el Mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kioto – algo por lo que Arabia Saudita, Australia, Kuwait y Venezuela presionaron duramente. Se trata de una tecnología muy controvertida, insegura y cara. Desafiando las objeciones por motivos de costes, viabilidad, posibles impactos medioambientales y contra la oposición pública, la industria más pesada y sucia ha presionado para conseguir apoyo financiero de la UE para la CAC.
Recientemente se conoció por informes de Spinwatch y Corporate Europe Observatory1 que las empresas europeas más contaminantes, como Endesa, BP, Shell y Vattenfall, consiguieron subvenciones públicas de cientos de millones de euros de la UE para proyectos piloto de esta tecnología, al comprar voluntades en el Parlamento Europeo y la Comisión Europea en Bruselas. Lograron su primer gran victoria en octubre de 2009, cuando funcionarios de la UE anunciaron que 1.050 millones de euros del fondo de la recuperación económica de la UE irían para apoyar proyectos piloto de CAC.
Pero todo esto era nada comparado con los fondos que la industria luego obtuvo a través del sistema de comercio de emisiones de la UE. El lobby de la industria fue apoyado por los gobiernos nacionales en defensa de sus más grandes multinacionales (la británica BP y holandesa Shell) y fue un enorme éxito: conseguieron arrancar de la Comisión Europea la obtención de fondos para la CAC a partir de la tercera fase del plan de la UE de comercio de emisiones. Esto vendrá en forma de 300 millones de derechos de emisiones con un valor de entre 4-7.000 millones de euros, en función del precio del carbono.
En Cancún no hubo un pequeño paso hacia delante, como claman desafordunadamente muchas grandes ONG. Entre otras, Greenpeace Internacional, que el año pasado tildó el Acuerdo de Copenhague, casi idéntico de una “escena de un crimen”, dijo que Cancún representa “una señal de esperanza que vuelve a sentar las bases para alcanzar un acuerdo mundial para luchar contra el cambio climático”. Oxfam Internacional siguió la misma línea, afirmando que “los negociadores han resucitado las conversaciones de la ONU y las han puesto en vías de recuperación”. Por el contrario, se abrió la puerta a una mayor mercantilización del clima y de los bienes comunes. Según la Vía Campesina, una organización internacional que lucha por la Soberanía Alimentaria, “el balance es negativo para la humanidad, pues se abrieron las puertas al gran capital y a las trasnacionales para que continúen con sus negocios”.
Los gobiernos están en la obligación de garantizar el cumplimiento de los Derechos Humanos, lo que implica respuestas a la crisis ambiental, y no fueron capaces ni tienen la intención de hacerlo. Cancún muestra una vez más que la lógica del capital está por encima del derecho a la vida.
Por todo ello es más urgente que nunca que los movimientos y organizaciones sociales conviertan la justicia climática en una reinvindicación prioritaria y transversal, unificando las luchas por la justicia social y contra la crisis (Huelga General, reforma del sistema financiaro, ocupación de tierras y fábricas, etc.) con las campañas de justicia ambiental (antinuclear, transición energética, contra grandes infraestructuras, decrecimiento económico, agroecología, etc.), con el fin de aumentar nuestras capacidades de transformación social, movilización y presión política.
El negociador de Bolivia, Pablo Solón, lo expresó con contundencia durante el plenario final, que se alargó hasta altas horas de la madrugada del 11 de diciembre, cuando dijo que la única forma de valorar si el acuerdo tenía algún peso era analizando si incluía compromisos firmes para reducir las emisiones y si éstos eran suficientes para impedir un cambio climático catastrófico.
Los países y las industrias más contaminantes, así como el capital financiero —los que más se han beneficiado de la destrucción del planeta y de la quema de los combustibles fósiles— consiguieron evitar cualquier compromiso vinculante de reducir emisiones de gases de efecto invernadero; crearon un fondo climático que será administrado por el Banco Mundial; legalizaron nuevos mecanismos de mercado, que abren una nueva ola de privatización de bosques y expulsión de comunidades de sus territorios y que generará nuevas burbujas financieras especulativas.
* Tom Kucharz es miembro de Ecologistas en Acción
Fuente: 

http://cmpcc.org/2011/01/05/onu-cancun-la-cumbre-del-comercio-de-carbono/

(¡) Captura y almacenamiento de carbono: ¿una prometedora nueva tecnología para combatir el cambio climático?

Los científicos nos advierten que, para evitar que el cambio climático alcance proporciones catastróficas a lo largo de este siglo, es preciso reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y de otros gases de efecto invernadero a la mitad de los niveles que tenían en 1990, como mínimo. Y eso, de aquí a 2050.
Para conseguir esa reducción, las prioridades políticas de Europa pasan por utilizar la energía de forma más eficiente y por producir energía "limpia" de fuentes renovables como el sol o el viento.
Ahora bien, los combustibles fósiles –el carbón, el petróleo y el gas– seguirán siendo decisivos para la generación de energía durante la primera mitad de este siglo, tanto en Europa como en el resto del mundo. Por ello, también hacen falta nuevas tecnologías que rebajen las emisiones de gases invernadero que producen las fuentes fósiles.
Esta necesidad es tanto más acuciante si pensamos que la demanda mundial de energía se duplicará de aquí a 2050 si se cumplen las expectativas. La generación de energía mediante combustibles fósiles es responsable de alrededor de una tercera parte de las actuales emisiones de CO2 de Europa.

Stop a las emisiones en origen

Una de las tecnologías más prometedoras para recortar las emisiones de CO2 de las grandes plantas que funcionan con combustibles fósiles es la captura y almacenamiento de carbono (CAC).
La CAC consiste en recoger el CO2 que se produce al quemar combustibles fósiles, transportarlo a una ubicación adecuada e inyectarlo en el subsuelo para evitar que llegue a la atmósfera. Por ubicaciones adecuadas se entienden formaciones geológicas tales como pozos de petróleo y gas agotados, minas de carbón abandonadas o acuíferos.
La inyección de CO2 en el subsuelo lleva practicándose más de una década en distintos lugares del mundo, sobre todo dentro del sector de petróleo y gas. En Europa, el proyecto Sleipner, que lleva a cabo Statoil en Noruega, ha permitido almacenar 10 millones de toneladas de CO2bajo el Mar del Norte desde 1996. Otros proyectos a gran escala destacables son el proyecto Salah, desarrollado por BP y Statoil en Argelia, y el proyecto Weyburn en Canadá.
Aunque los componentes individuales de la cadena de la CAC (captura, transporte y almacenamiento del CO2) están bien estudiados y ya resultan operativos, el desafío actual consiste en combinarlos todos en una tecnología totalmente integrada y comercialmente aplicable. En este sentido, se están desarrollando diversas tecnologías CAC para utilizarlas en el sector de la energía. Europa se ha marcado dos objetivos: tener en funcionamiento doce plantas piloto a escala real para 2015 y disponer de tecnología comercialmente viable en 2020.
Los emplazamientos geológicos de almacenamiento deben gestionarse de forma segura, para evitar que el CO2 inyectado termine escapándose. Para ello es preciso seleccionar los enclaves más adecuados y definir condiciones estrictas de explotación, mantenimiento y control. Esas condiciones ya se han esbozado en una propuesta legislativa, que promueve el uso seguro de la CAC y que la Comisión Europea presentó en enero de 2008.

Atención a Oriente

Teniendo en cuenta el crecimiento actual y futuro en la demanda mundial de energía –sobre todo de combustibles fósiles–, es evidente que la CAC debería implantarse en todo el mundo. El rápido desarrollo de economías emergentes como la china y la india lleva aparejado un incremento formidable en su demanda de energía… y en sus emisiones de CO2. Según las estimaciones más recientes, China construye de media dos grandes centrales térmicas de carbón cada semana, y cada una de ellas produce unas emisiones de CO2 equivalentes a las de 2 millones de coches.
La CAC ofrece una opción para procesar esas emisiones. Por ello, la UE está colaborando con China en el desarrollo de la CAC y de otras tecnologías limpias. La cooperación en el proyecto Near Zero Emissions Coal, que incluye la investigación, el desarrollo y la implantación de tecnologías de carbón limpio y CAC, es un elemento clave del acuerdo entre la UE y China para combatir el cambio climático, firmado en 2005. Su principal objetivo consiste en demostrar la viabilidad de la tecnología NZEC en China y en la UE. Dentro de esta iniciativa, se construirá en China una planta de demostración con emisiones casi cero, que estará en funcionamiento en 2020. La fase inicial de este proyecto ya está en marcha.

Fuente: http://ec.europa.eu/clima/sites/campaign/news/news11_es.htm


MOVIMIENTO MUNDIAL DE LOS PUEBLOS POR LA MADRE TIERRA

BOLETIN MMPMT Nº 22 (17 DE DICIEMBRE DE 2010)



¿POR QUÉ BOLIVIA RECHAZA EL ACUERDO DE CANCÚN?

1)     Consigna como objetivo limitar el incremento de la temperatura a 2ºC.  Actualmente se sufren serios impactos con un incremento promedio de la temperatura de 0,8ºC. Aceptar duplicar o triplicar ese incremento, será muy dañino para la vida humana y la naturaleza.

2)     De incrementarse el calentamiento global en más de 2º C:
·         La cifra de 300.000 muertos por año debido a desastres naturales producto del cambio climático podría ascender a más de un millón para el 2020,
·         entre un 20% y un 30% de las especies estaría en peligro de desaparecer,
·         las sequías e inundaciones afectarían diferentes regiones del planeta,
·         grandes extensiones de bosques serían afectadas,
·         se extenderían los desiertos,
·         se agravaría el derretimiento de los polos y los glaciares en los Andes y los Himalayas,
·         muchos Estados insulares desaparecerían,
·         el África sufriría un incremento de temperatura de más de 3º C,
·         se reduciría la producción de alimentos en el mundo, incrementándose el número de hambrientos que ya sobrepasa los mil millones de personas, y
·         existe el 50% de probabilidades de que los daños provocados a nuestra Madre Tierra sean totalmente irreversibles.

3)     Las promesas de reducción de gases de efecto invernadero de los países industrializados están entre 13% y 17% tomando en cuenta los niveles de 1990, lo que ni siquiera está en concordancia con el límite de incremento de la temperatura de 2ºC y por el contrario, lleva a un incremento de 4ºC o más.

4)     Se han creado mecanismos de financiamiento, transferencia de tecnología y adaptación, pero no se han asegurado los recursos necesarios para su funcionamiento. La Convención de cambio climático habla de que los “países desarrollados proporcionarán recursos financieros nuevos y adicionales para cubrir los gastos de los países en vías de desarrollo”. Ahora en vez de hablar de “proporcionar”, los países desarrollados hablan de “movilizar conjuntamente” 100.000 millones de dólares para el 2020 a través de mercados de carbono, créditos, inversión privada y conjuntamente incluso con los países en vías de desarrollo. Los recursos nuevos y adicionales serán una pequeña fracción de los100.000 millones de dólares que recién se alcanzarían de aquí a 10 años. La propuesta del Estado Plurinacional de Bolivia es que los países desarrollados destinen el mismo monto que destinan para su presupuesto de defensa, seguridad e incluso guerras para atender el cambio climático. Ese monto es quince veces superior al que ofrecen “movilizar”, y es dinero público que cada año otorgan para sus presupuestos militares (1.500.000 millones de dólares).

5)     No es correcto que el Banco Mundial administre el nuevo “Fondo Verde” ya que es una institución controlada por los países desarrollados y que impone condicionalidades que muchas veces afectan la soberanía de los países en vías de desarrollo.

6)     Se ha eliminado toda referencia al tema de los derechos de propiedad intelectual del Mecanismo de Transferencia de Tecnología cuando es de público conocimiento que entre el 70 % y el 80 % de las patentes de tecnologías climáticas están en manos de empresas privadas de los países industrializados.

7)     Impulsa el establecimiento de nuevos mecanismos de mercado a través de los cuales los países desarrollados traspasarán su responsabilidad de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero a los países en vías de desarrollo. De otra parte, este mecanismo de mercado acabará financiando a los países industrializados ya que una empresa del Norte se ahorrará mucho dinero comprando “certificados” de carbono en países del Sur, en vez de hacer las reducciones que debería hacer en su propio país.

8)     Promueve una metodología de valoración monetaria de la capacidad de captura de carbono de los bosques para iniciar un nuevo tipo de mercado de carbono, que significará el comienzo de la mercantilización de las funciones de la naturaleza. Bolivia propone la creación de un mecanismo para los bosques que sea de carácter integral, que parta de definir cuánto se necesita para preservar y ampliar los bosques. Es decir, que apoye los planes de preservación, recuperación y gestión sostenible de los bosques en función a lo que se necesita para esa tarea y no en relación a lo que supuestamente valdrían en el mercado. Los mercados de carbono van a tardar en desarrollarse 8 a 10 años cuando lo que necesitamos es financiar desde año que viene los planes de gestión y conservación de los bosques en países como Bolivia. En síntesis, queremos salvar los bosques y no hacer un negocio con los bosques.

9)     El Acuerdo de Cancún es un reciclado del mal llamado Acuerdo de Copenhague que hace un año atrás rechazamos. La Secretaria de Estado Hilari Clinton declaró en relación al Acuerdo de Cancún: “Este resultado adelanta cada uno de los elementos centrales del Acuerdo de Copenhague”.
Bolivia fue coherente y consecuente con su posición del año 2010.

10)  Los procedimientos a través de los cuales se adoptó el Acuerdo de Cancún violan los principios del multilateralismo: El documento final recién fue conocido a las 4 de la tarde del último día. En el caso del Protocolo de Kioto nunca se negoció ni conoció ese texto hasta el último día. El Estado Plurinacional de Bolivia nunca expresó, ni mandató para la elaboración de este documento. El documento fue elaborado en su versión final por un pequeño grupo. No se aceptó discutir ni negociar una sola coma del documento que fue presentado a última hora. La delegación de Bolivia dijo textualmente en la plenaria: “Permítame expresarle con claridad que el Estado Plurinacional de Bolivia, y quiero pedir que quede en actas para que no haya ninguna mala interpretación, no acepta, rechaza este documento, por lo tanto no hay consenso para su adopción. Que quede absolutamente y claramente registrado.” A pesar de ello, la Presidenta de la COP 16 dio por aprobados dichos documentos, sobrepasando la regla del consenso que establece que cuando un país manifiesta expresamente su desacuerdo no hay consenso y por lo tanto éste no se puede adoptar. Cancún fue peor que Copenhague porque en la COP15 se respetó la regla del consenso y no se adoptó el “Acuerdo de Copenhague” en cambio en México se pasó por encima esta regla para imponer el “Acuerdo de Cancún”

China conversaciones sobre cambio climático muestran poco progreso, Bolivia dice...


Por Stuart Biggs

06 de octubre (Bloomberg) - Naciones Unidas dialogaron en China destinados a llegar a un acuerdo para mitigar el cambio climático está avanzando mucho, de acuerdo con Pablo Solón, el jefe de la delegación de Bolivia a la reunión.
Las delegaciones están evitando la discusión sobre el contenido del texto de negociación mediante la introducción de nuevas propuestas, mientras que no ha habido movimiento en el "insuficientes" las promesas de los países desarrollados para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, Solón, embajador de Bolivia ante la ONU, dijo hoy.
Funcionarios de 177 gobiernos se reúnen en Tianjin, China, para avanzar en un tratado sobre el clima para cuando los objetivos de emisiones fijados por el Protocolo de Kyoto expira a finales de 2012. Las conversaciones de Copenhague se rompieron el año pasado por cuestiones como la fijación de un objetivo de reducción de las emisiones globales y Solón dijo que poco progreso es posible a menos que países desarrollados se comprometan a mayores reducciones. 
"No vemos ningún tipo de movimiento de los países desarrollados para aumentar el nivel de reducción de emisiones", dijo Solón. "Si tuviéramos un conjunto de compromisos que garanticen los países en desarrollo aquellas medidas que van a enfriar el planeta, estas conversaciones se estarían moviendo muy bien."
Las conversaciones de una semana son los últimos antes de que los enviados se reúnieran en Cancún, México entre el 29 de noviembre y 10 de diciembre para tratar de llegar a un acuerdo que el jefe de clima de la ONU, Christiana Figueres, ha dicho que es poco probable este año.
La Cumbre del Clima en Copenhague no produjo un acuerdo vinculante, incluso después de que líderes como EE.UU. el presidente Barack Obama evadiera en llegar a un acuerdo.
Proyecto de Propuestas
Los delegados de esta semana están negociando dos propuestas de proyecto se llegó en una reunión celebrada en Bonn en agosto que necesitan ser reducido antes de Cancún, Figueres, secretario ejecutivo de la llamada Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, dijo a la prensa a principios de esta semana.
"Muy pocos párrafos" han cambiado, dijo Solón.
Compromisos siguen siendo insuficientes para limitar el aumento medio de la temperatura global a 2 grados Celsius (3,6 grados Fahrenheit), un objetivo que se acordó en Copenhague el año pasado.
La Convención Marco de las Naciones Unidas estima que la cantidad de compromisos a un recorte de entre el 12 y el 19 por ciento de los niveles de 1990, por debajo del rango de 25 a 40 por ciento dice que se necesita.
El compromiso de EE.UU. de reducir las emisiones un 17 por ciento para el año 2020 los niveles de 2005 sigue siendo un punto de estancamiento en las conversaciones, dijo Solón. El compromiso equivale a una reducción del 3 por ciento de los niveles de 1990, menos del 5 por ciento requerido en virtud del Protocolo de Kyoto, que los EE.UU. no ha ratificado, dijo.
EE.UU., China
Los EE.UU. y China, los dos mayores emisores de gases de efecto invernadero, se han estancado por cuestiones como los objetivos de reducción de la contaminación y la verificación de las reducciones de emisiones.
Un proyecto de ley que limitaría las emisiones se estancó en el Senado de EE.UU. este año después de que la Cámara de Representantes aprobó una medida en 2009. Todd Stern, enviado especial de EE.UU. para el cambio climático, dijo en una entrevista el 1 de octubre "no hay duda" de que los EE.UU. aprueben una legislación que ayudará a alcanzar su meta de reducción de emisiones.
Los EE.UU. y otros países desarrollados deben aumentar sus objetivos de reducción de emisiones, la Agencia France-Presse informó ayer, citando a Su Wei, jefe negociador de China sobre el cambio climático.
La mayoría de los países aceptan compromiso de China para reducir la intensidad de las emisiones de dióxido de carbono, medida en las emisiones por unidad de producto interno bruto por ciento entre 40 y 45 en 2020, dijo.
Bolivia y China están en el llamado Grupo de los 77 del grupo de las naciones en desarrollo, que actúan juntos en conversaciones sobre el cambio climático.
- Editores: Sheldrick Aarón, Ryan Woo.
Para contactar con los periodistas en esta historia: Stuart Biggs en Tokio, en sbiggs3@bloomberg.net.
Para ponerte en contacto con el editor responsable de esta historia: Reed Landberg en landberg@bloomberg.net.

Fuente: http://www.businessweek.com/news/2010-10-06/china-climate-change-talks-show-little-progress-bolivia-says.html



 “Armonía con la Naturaleza”
Fecha de publicación: 01/09/2010 10:55 Hrs.


Naciones Unidas emite informe “Armonía con la Naturaleza”
a iniciativa de Bolivia
“La presente era tecnológica ha significado un empobrecimiento de la relación histórica de los seres humanos con la naturaleza”. Esta es una de las conclusiones de partida del Informe “Armonía con la Naturaleza” que el Secretario General presenta a consideración de la Asamblea General por una iniciativa del Estado Plurinacional de Bolivia, que contó con el copatrocino de 61 países y que fue adoptada por consenso en diciembre del año pasado.
“La naturaleza ha sido considerada como una mercancía que existe para el beneficio de las personas”, continúa el informe, y considera un error creer “que todos los problemas medioambientales se pueden resolver con soluciones tecnológicas”.
El informe señala que varios estudios científicos afirman que hemos traspasado las fronteras del planeta, y que la perdida de la biodiversidad, la desertificación, el cambio climático y la alteración de los ciclos naturales se debe a ello.
El informe “Armonía con la Naturaleza” muestra que existen otros modos de relacionamiento de algunos pueblos y Estados que rescatan la conducta humana bajo el concepto de “Vivir Bien”,con respeto a la naturaleza, a la identidad cultural, a la vida en comunidad y la armonía entre los seres humanos y entre los seres humanos y la naturaleza.  Menciona que en algunos países ya se está avanzando en el reconocimiento y defensa de los derechos de la naturaleza. Así mismo, plantea que es necesario asumir profundos cambios en los patrones de consumo y producción, y sostiene que dentro del “desarrollo sostenible” el pilar ambiental se encuentra disminuido frente a los pilares económico y social, porque los seres humanos aún no asumimos que somos parte inseparable de la naturaleza y, que no podemos causarle daño sin causarnos daño a nosotros mismos.
El citado informe reafirma la interdependencia entre la conservación de la naturaleza y el desarrollo, y sostiene que el desarrollo depende del cuidado de la tierra. Establece que es necesario crear un modelo sostenible para la producción, consumo y la economía como un todo, ya que la tierra tiene recursos limitados para satisfacer las necesidades básicas de las personas.
El Informe concluye haciendo recomendaciones a nivel de la educación, la ciencia y el desarrollo de políticas e iniciativas para promover una aproximación “holística” al relacionamiento de los seres humanos con la naturaleza y el desarrollo.
Este primer informe del Secretario General será considerado en el Sexagésimo Quinto Periodo de Sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas que se inaugura en septiembre del presente año.